Nuestro córner os invita durante la exposición temporal «Soledad Sevilla [esperando a Sempere]» a acercarse de una manera lúdica a la obra de la artista. Bajo el título «Ningún día sin línea», os proponemos un espacio de reflexión a partir de su obra.
La unidad del espacio se articula a partir de un gesto mínimo y fundacional: una línea horizontal continua que recorre las tres paredes, dibujando un horizonte expandido que unifica visual y conceptualmente el conjunto. Esta línea actúa como eje estructural de las propuestas y condensa sus principios esenciales: la repetición, la contención cromática y la construcción de paisajes abstractos entendidos como horizontes perceptivos.
- El transcurso de una trama. Te invitamos a partir de una cuadrícula a realizar una trama, dejando que un módulo geométrico, repetido en horizontal, en vertical o combinando direcciones, comience a generar ritmo. Cuando la trama esté completa, podrás sumarla a la pared. Al integrarse en el conjunto, cada aportación amplía el espacio y cambia el conjunto.
- La línea cotidiana. La línea no es solo visual: atraviesa nuestra vida y nuestro lenguaje. Expresiones cotidianas muestran cómo la línea influye en lo que pensamos y decimos. ¡Agrega nuevas situaciones cotidianas donde uses la palabra línea!
- Horizonte estable. La línea inicial es tu horizonte estable. Usa las piezas imantadas, hexágonos, cuadrados u otras formas básicas para crear desplazamientos, simetrías, giros y cambios de color. Observa cómo un sistema simple genera una trama compleja y cómo el orden geométrico surge de la participación de todos.

